De Jane’s addiction a Nino Bravo

De Jane’s addiction a Nino Bravo

El viaje entre Medellín y Bogotá tuvo todo tipo de temas de discusión. La música empezó a sonar cuando llegamos a la población de Marinilla en el oriente antioqueño. Poco se había hablado con Juan Camilo de sus gustos sonoros, pero bien, ya era hora de tantearlo.

- “Carlos Mario, ponga dele vuelta al radio y ubique una emisora”
Al paso, Carlos Mario ubicó el dial en algo así como 99.9 FM., sonaba “La fiebre de marzo” de Estados Alterados. Al terminar salió un promo que permitió identificar la emisora como Radiónica (la que no me cansaré de decir que me gustaba mucho más la antigua 99.1 FM). Juan Camilo sin decir nada, manjeaba concentrado y paciente. El presentador de turno anunció Jane Says de Jane’s Addiction. La música sonó y Juan Camilo empezó a cambiar de actitud. De charlador pasó a estar intranquilo. Se le notaba la incomodidad en sus cejas, en sus manos al volante. Pasó a bajarle el volumen a la canción y empezó a hablar de lo mal que andaba el clima. Con el paso de los kilómetros, el discurso sonoro tuvo que cambiar porque la señal de la emisora andaba bastante débil. Pasamos a escuchar salsa, merengue y otro tipo de ritmos tropicales en los que nuestro personaje se sentía más suelto, más en su tono.

Las anécdotas sobre lo que la música le generaba empezaron a brotar. Que tal ritmo le recordaba a tal mujer en tal pueblo, que tal otro la borrachera que se pegó con fulanito en la plaza de tal otro pueblo al entregar un pedido. Nada nuevo, todos hacemos lo mismo. La música nos tranporta por la memoria y nos hace partícipe de recuerdos colectivos; Juan Camilo igual lo hace y lo disfruta.

Lo que yo no esperaba, es que Juan Camilo fuera tremendamente apasionado por lo que llaman “balada romántica“. Pensilvania Stereo fue la emisora que dio gusto total al conductor. Desdoblado cantando a Sandro y Nino Bravo.

- “Qué hijueputa voz la de ese man (refiriendose a Nino bravo), ese malparido sí que sabe cantar”

Carcajada inmediata de los tres por su franqueza.

La anécdota en este relato se da porque a Juan Camilo se le escuchó cantar, se le escuchó molesto incluso con lo que le gustaba. Para él como para casi todos los seres humanos, los sonidos nos acercan a otras vidas, a otras corrientes, a ser otra cosa que quisimos.

- Juan Camilo ¿y a usted qué le hubiera gustado ser?

- Cantante! la música siempre me ha gustado como un hijueputa. Pero no! pensandolo bien, siempre quise ser camionero… desde chinche me iba a ver a esos manes manejando.

El camino siguió. Pero para mí lo más mortificante después de escuchar Sasaima Stereo y que ésta se fundiera a la entrada de la sabana de Bogotá con Radio Uno, fue que a eso de las 5:30 de la mañana esta 2a estación radial decidó empalmarse con el canal RCN para emitir “Cura para el alma” con el tal Padre Chucho.

Pero, a Juan Camilo le gusta el Padre Chucho, le cree, y cree en Dios y aún más, le canta a Dios.

Juan Camilo canta y no lo hace nada mal, digamos prudentemente.