Juan Camilo confiesa que quiso ser cantante. Pero, profesionalmente dice que le hubiera gustado ser ingeniero químico.
A mí me parece curioso que por esa zona (Barbosa-Antioquia) los Tobón o sus allegados estan muy ligados a esa carrera profesional. Carlos Mario, compañero de viaje del 8ruedas es precisamente ingeniero químico. Gustavo, el otro conductor que nos acompañó en el camino a Cali, también quiso ser ingeniero químico. Pero algo que no entiendo, es por qué Juan Camilo también quiso serlo, teniendo como base que su vida estuvo ligada al deporte, y a su pasión por el canto (que por fortuna no prosperó). Puedo entender que por ser una zona llena de empresas químicas, los jóvenes vean en ese mercado una salida a sus vidas, pero lo que no se puede entender es que un muchacho inclinado a otras cosas, todavía piense que la química pudo haberle acercado a otros proyectos de vida.
La vida de todos termina en cualquier punto. Pensamos que lo mejor es dejar un legado representado en objetos, terrenos, palabras.
Futuros hay muchos, y en la búsqueda del camino “perfecto” terminamos idealizando lo que puede ser mejor para las personas que nos rodean y que en mayor o menor grado dependen de nuestras acciones.
Pensar de esa forma es algo genético, inherente a nuestra naturaleza y como tal, es indisoluble en el pensamiento de cualquier persona.
- “El estudio es lo mejor que le puede dejar uno a sus hijos”, afirma tajantemente Juan Camilo.
Manifestar abiertamente que fue el único que no quiso estudiar dentro de una abultada familia, genera en Juan Camilo un complejo de inferioridad irrefutable. Sentimientos encontrados de orgullo y dolor develan a un personaje que deambula entre el aplomo y la fragilidad, de un paso a otro, de un comentario seguido de otro.
Esa rudeza del camionero se transforma en una latente carencia de sueños hacia su propia existencia, arriesgando sus propios proyectos por trabajar fuertemente para que su descendencia los acoja y tome como camino de vida. Trabajar fuertemente para que los hijos disfruten de lo que él no cultivó por su propia cuenta. Trabajar para que sus hijos estudien y sean personas de bien, para que no les toque hacer sacrificios físicos y espirituales tan grandes como los que a él le toca asumir.

Ahora el tiempo implacable se hace a la vida de Juan Camilo, quien busca afanosamente en cada viaje, la tranquilidad suficiente para acercarse a esa meta de heredar mucho más que actos, mucho más que palabras. No querer que su descendencia siga su duro camino de carretera. Heredar estudio, educación, heredar fe, heredar vida.